Este es el paseo para el día en que aterrizas: a quince minutos del apartamento, una hora ida y vuelta, llano y casi siempre vacío. Une El Rosario y Las Aguas, dos pueblos pequeños de la costa cerca de San Juan de la Rambla.
Por qué empezar aquí
Llegar a la costa norte pide un momento de adaptación. Es más verde y más fresca de lo que casi nadie espera de Canarias, las carreteras son estrechas y la escala es pequeña. Un paseo costero corto la primera tarde te ubica más que dar una vuelta en coche.
Las Aguas en particular conviene verlo pronto, porque es lo que era esta costa antes del turismo: un puñado de casas blancas contra la roca negra, un puertito, barcas de pesca y poco más.
Cómo es el terreno
Fácil. Es un sendero costero entre dos pueblos, no una ruta de montaña, y una hora es una estimación generosa si caminas sin pararte. Con calzado normal vas bien.
El interés está en el detalle más que en lo espectacular: la roca, el agua, los bancales, la forma en que los pueblos se encajan en los huecos del acantilado.
Una nota sobre el mar
La costa norte no es el sur. Aquí el Atlántico está abierto y el oleaje es real, y por eso los baños que merecen la pena son los de sitios resguardados: la bahía de Playa de San Marcos, o los charcos de El Caletón, en Garachico.
Mira las banderas y la señalización antes de meterte en cualquier otro sitio, y hazles caso de verdad.
Sacarle más partido
El paseo es lo bastante corto como para funcionar mejor dentro de un plan que por sí solo. San Juan de la Rambla es un pueblo agradable para parar antes o después, y la carretera de la costa hacia el este sigue hacia Los Realejos y Rambla del Castro, que es la caminata grande en esa misma dirección.
Si estás una semana, este es de los que conviene hacer dos veces: una para orientarte la primera tarde, y otra hacia el final, cuando ya has dejado de fijarte en lo empinado que es todo y solo miras el mar.
Aparcar
Los dos pueblos son pequeños y sus calles no se hicieron para coches. Aparca en las afueras y entra andando en vez de intentar llegar hasta el agua: son un par de minutos de nada y te ahorras una maniobra en cuesta.