Teno Alto es un pueblo pequeño en una meseta alta del macizo de Teno, en el extremo noroeste de Tenerife. Andar por aquí arriba es abierto, de dificultad media y tranquilo, y el pueblo en sí importa tanto como la ruta.
La parte más antigua de la isla
Teno y Anaga son los dos extremos de Tenerife que ya existían antes de que existiera el medio. Son los macizos volcánicos más antiguos de la isla, separados durante millones de años y unidos después por las erupciones que levantaron el Teide entre ambos.
Esa historia se ve. Las crestas están más erosionadas que en ningún otro punto de la isla, los barrancos son más marcados y los núcleos son pequeños y aislados porque el terreno nunca permitió otra cosa.
El queso, y por qué aquí ha aguantado
Teno Alto tiene cabras y hace queso con ellas, algo que en esta isla es menos habitual de lo que suena. Casi toda la agricultura canaria se concentró en el plátano y el vino, en laderas más húmedas y más accesibles. Aquí arriba, en una meseta a la que se llega por una única carretera de curvas, el pastoreo siguió siendo el uso razonable de la tierra.
Si surge la ocasión de comprar, cógela. Es la razón para parar en el pueblo en vez de pasar de largo.
El tiempo, en serio
Lo que decimos de las capas de ropa es el meollo práctico de esta ruta. El macizo está justo en el camino de los alisios, así que la nube se acumula contra él y se deshace una y otra vez a lo largo del día. Sol y niebla fría en la misma hora es la experiencia normal, no mala suerte.
Lleva un cortavientos aunque salgas de San Marcos en camiseta, y no des por hecho que la vista vaya a estar ahí cuando llegues.
Cómo llegar
Unos cuarenta y cinco minutos en coche desde el apartamento, hacia el oeste pasando Garachico y luego subiendo. La carretera de subida es estrecha y lenta. Hazla de día.
