Arenas Negras es la ruta corta por el terreno volcánico que hay encima de Santiago del Teide: hora y media larga, sobre suelo volcánico negro y con pino canario creciendo entre él. Nuestros anfitriones la señalan como la alternativa más fácil al Chinyero, y eso es exactamente lo que es.
Cuándo elegirla en lugar del Chinyero
El Chinyero lleva unas dos horas y media y cruza lava de verdad, áspera. Arenas Negras son unos noventa minutos por un terreno más blando. Si caminas con niños, empiezas tarde o simplemente no quieres que el día se convierta en una expedición, coge esta.
El paisaje no es ningún apaño. Estás en la misma reserva, en el mismo paisaje de pino y lava, mirando las mismas laderas del Teide sobre ti.
Qué significa lo de “arenas negras”
El nombre es literal. Este suelo es ceniza volcánica y lapilli —el material fino y del tamaño de una gravilla que sale despedido en las erupciones— y no las coladas solidificadas de al lado. Se camina más como por una playa que por un pedregal, y ahí está casi todo el motivo de que sea más llevadera.
Cuestiones prácticas
Unos cuarenta y cinco minutos en coche desde el apartamento. Subes varios cientos de metros por encima de la costa, así que llévate algo de abrigo aunque hayas salido de San Marcos en pantalón corto; a esta altura la nube y el viento llegan rápido.
Agua y calzado de verdad. Una vez fuera de los pinos, sombra no hay.
Dónde encaja en el día
Como es corta, Arenas Negras combina bien con otras cosas en vez de llenar un día entero. La subida pasa por Santiago del Teide, y desde ahí, siguiendo hacia el este, te metes en la carretera del Parque Nacional del Teide: la combinación natural es una caminata por la mañana aquí y una tarde en altura, o al revés.
Si prefieres quedarte más cerca de la costa, la bajada por Garachico te deja comer tarde en un pueblo que quedó sepultado por la lava en 1706, que es una manera razonable de terminar una caminata por una erupción.
El terreno
La ceniza y el lapilli ceden un poco bajo los pies, algo parecido a andar sobre arena gruesa. Es más agradecido que la lava cortante del Chinyero, pero cuesta arriba se avanza más despacio que por un camino firme.
Zapato cerrado y no sandalias: los granos son volcánicos y se meten por todas partes.
