San Cristóbal de La Laguna fue la capital de Tenerife hasta 1833 y hoy es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Está a una hora tierra adentro desde San Marcos, y es el único sitio de la isla con aire de ciudad antigua de verdad, y no de núcleo costero.
Por qué la declaró la UNESCO
No por un monumento concreto. Por el trazado de sus calles.
La Laguna se trazó a partir de 1496 como ciudad colonial sin murallas sobre una cuadrícula geométrica regular: una ruptura deliberada con el modelo medieval amurallado y defensivo que Europa seguía construyendo. Ese trazado, pensado para una ciudad en paz en un territorio recién tomado, se convirtió en el modelo que se exportó a toda la América española. Ciudades desde La Habana hasta Lima remontan su plano al experimento que se probó aquí primero.
Paseándola, lo que se nota es la consecuencia más que la historia: calles anchas y rectas, perspectivas largas y una cuadrícula en la que no hay forma de perderse.
Qué hacer, en concreto
El casco es compacto y se ve mejor a pie. Casonas coloniales con balcones de madera tallada y patios interiores, varios de ellos abiertos. Museos pequeños: nuestros anfitriones destacan el Museo LM Arte Colección. Iglesias, la catedral incluida.
Pero la diferencia real con la costa norte es la densidad de sitios buenos y corrientes: cafés, restaurantes, bares y —aportación de Aike— tiendas de discos de segunda mano. La Laguna tiene una universidad grande, y de ahí una vida nocturna y una cultura de librerías que Icod y Garachico sencillamente no tienen.
Notas prácticas
Está en el interior y en alto, y se fabrica su propio tiempo. Que aquí haya bruma y llovizna mientras la costa está al sol es completamente normal. Llévate algo de abrigo.
Aparca en el borde y entra andando: las calles del casco son estrechas y buena parte del centro es peatonal.
La combinación natural es Anaga, que se levanta justo encima de la ciudad: una caminata por el monte por la mañana y La Laguna por la tarde hacen que la hora de coche desde San Marcos merezca la pena al menos una vez.