Puerto de la Cruz tiene una escena de arte urbano por la que la mayoría de los visitantes pasa sin enterarse. Hay murales grandes que ocupan medianeras enteras en las calles viejas, concentrados en el barrio de La Ranilla, detrás del puerto, y buscarlos es una buena forma de pasar una mañana con el cielo bajo.
Por qué aquí
Puerto de la Cruz fue el primer pueblo turístico de Tenerife, desarrollado mucho antes de que existieran los complejos del sur, y hacia los años 2000 había zonas bastante venidas a menos. Los proyectos de murales fueron parte de la respuesta: encargar obra a artistas sobre paredes ciegas en las calles más viejas y más pobres en lugar de tirarlas abajo.
El resultado es que el arte está en las partes vivas del pueblo y no en un barrio cultural señalizado. Te lo encuentras entre una ferretería y un bar, que es como hay que encontrárselo.
Por tu cuenta
Empieza por La Ranilla, el antiguo barrio de pescadores, y déjate llevar por las calles. Las piezas van desde murales de la altura del edificio hasta pequeñas intervenciones en portales y cajas de la luz.
Combina bien con todo lo demás del pueblo: el puerto, las piscinas de agua salada del Lago Martiánez, comer en algún sitio que no sea canario para variar. Nuestros anfitriones recomiendan varios restaurantes internacionales de aquí justo por eso.
Un guía local hace visitas a pie de vez en cuando si quieres saber quién pintó qué. Si no, esto es una actividad gratis, sin estructura y del todo dependiente del tiempo, y es de las pocas cosas de esta costa que se disfrutan más con el cielo cubierto, cuando el sol del mediodía no revienta los colores.
Cómo llegar
Unos veinticinco minutos hacia el este por la costa. Aparca en uno de los aparcamientos del pueblo en vez de buscar hueco por el casco, y sigue a pie.
Qué más hay en esas mismas calles
La Ranilla está justo detrás del puerto, así que el paseo se lleva por delante el resto del casco antiguo: el puerto pesquero, la playa de arena negra de Martiánez y el complejo de piscinas de agua salada del Lago Martiánez, diseñado por César Manrique, el artista lanzaroteño cuya obra marcó la forma en que Canarias se presenta al visitante.
Si solo tienes media jornada en Puerto de la Cruz, ese es un buen orden: murales, puerto, comida y piscinas.
Una nota sobre fotografiarlo
El arte urbano se mueve. Las piezas se pintan encima, los edificios se rehabilitan, y un mural que sale en una entrada de blog de hace tres años puede que ya no exista. Eso forma parte del asunto y no es un problema, pero significa que cualquier lista concreta —la nuestra incluida— se queda desfasada.
Callejea en vez de ir tachando.