Si vienes del centro o del norte de Europa, los horarios de la costa norte de Tenerife te van a pillar desprevenido al menos una vez. Un restaurante que a las dos de la tarde estaba lleno aparece cerrado a cal y canto a las cinco. Aquel al que has caminado veinte minutos cierra los martes, sin que encuentres nada escrito en ninguna parte. Es lo normal, y conviene entenderlo antes de que te cueste una comida.
Dos tipos de restaurante, dos tipos de horario
La distinción más útil es entre los sitios que trabajan con el visitante y los que trabajan con el vecino.
Los restaurantes orientados al turismo — sobre todo en Puerto de la Cruz y a lo largo del frente marítimo de Garachico — suelen tener cocina continua. Puedes comer a las cuatro de la tarde sin ningún problema.
Los restaurantes canarios y españoles de toda la vida no funcionan así. Sirven una comida larga al mediodía, cierran varias horas por la tarde y vuelven a abrir por la noche, normalmente a partir de las siete u ocho. Si llegas a las cinco buscando cena, te encontrarás la persiana bajada, y no es señal de que hayan cerrado para siempre.
La comida es el acto principal
El otro ajuste es qué comida importa. En buena parte del norte de Europa la cena es el acontecimiento y el almuerzo es puro trámite. Aquí es al revés, sobre todo los fines de semana: una comida larga de sábado o domingo, varios platos, vino, familias en mesas grandes, alargándose hasta bien entrada la tarde.
Si quieres comer donde come la gente de aquí, y a la hora a la que come, apunta al mediodía del sábado o del domingo — y reserva. Ese servicio se llena de una manera que un martes por la noche no se llenará nunca.
El turno del pueblo
En sitios pequeños como San Marcos hay un matiz más que ninguna web de horarios recoge. Hay apenas un puñado de restaurantes y sus dueños se conocen. En lugar de cerrar todos el mismo día, se coordinan de manera informal para que siempre haya algo abierto.
La consecuencia para ti es que el “cerrado los lunes” de un restaurante no es un dato fijo. Es un acuerdo entre vecinos, y cambia cuando ellos deciden que cambie. Los horarios publicados en cualquier guía — la nuestra incluida — son una foto fija, no un calendario.
Qué hacer en la práctica
Mira Google Maps justo antes de salir, no la noche anterior. Es lo más parecido a una fuente en directo, porque los dueños lo actualizan ellos mismos y otros comensales avisan cuando un sitio está cerrado.
Ten después una segunda opción en mente, a poder ser a poca distancia a pie de la primera. En San Marcos es fácil: los restaurantes del pueblo están a unos minutos unos de otros, así que una puerta cerrada te cuesta un paseo corto y no la noche entera.
Y si la ocasión lo merece — un cumpleaños, un grupo grande, una comida de domingo — llama por teléfono. Sigue siendo el método más fiable de esta costa, y es como se han reservado casi todas las mesas que tendrás alrededor.
