Sí: el agua del grifo de Tenerife es potable. Es una pregunta que sale antes de casi cada estancia, así que conviene responderla sin rodeos antes de entrar en el matiz, que es que potable y agradable no son lo mismo.
Potable, pero mineral
El agua de la red está tratada y cumple la normativa española y europea de agua de consumo. Nadie se va a poner malo por ella, y puedes cocinar, hacer café y lavarte los dientes con ella sin pensarlo dos veces.
Lo que nota el visitante es el sabor. Mucha del agua de la isla nace en las galerías —túneles horizontales perforados en la roca volcánica hasta alcanzar el agua subterránea— y el agua que ha estado en el basalto lleva los minerales que lo demuestran. En el norte puede resultar plana o ligeramente calcárea comparada con el agua blanda del norte de Europa.
Qué hace la gente en realidad
En casi todas las casas de aquí conviven las dos. Agua del grifo para cocinar y fregar; agua filtrada o embotellada para beber fría.
La garrafa de cinco litros es el formato estándar del supermercado, cuesta muy poco y la venden desde el pequeño súper de la playa hasta el Lidl de la carretera. Una jarra con filtro funciona igual de bien si prefieres no subir plástico por las escaleras.
Lo que recomendamos
Nosotros tenemos agua embotellada en el apartamento para beber y usamos la del grifo para todo lo demás. No es una advertencia: es sencillamente lo que sabe mejor, y es lo que hacen tus vecinos.
De dónde sale el agua de la isla
Merece la pena saberlo, porque explica el sabor. Tenerife casi no tiene agua superficial —ríos, prácticamente ninguno—, así que el grueso del suministro viene de las galerías: túneles horizontales excavados cientos e incluso miles de metros dentro de la roca volcánica para llegar al agua que guarda la montaña.
Algunos de esos túneles se picaron a mano durante décadas. El agua que sale lleva filtrándose por el basalto muchísimo tiempo, que es justo el motivo de ese carácter mineral que se nota en boca, y de que varíe de forma apreciable de un municipio a otro.
Notas prácticas para tu estancia
El hervidor cogerá cal más rápido de lo que estás acostumbrado. Es normal y no hace falta que nos lo comentes.
Si te quedas una semana o más, una garrafa de cinco litros cada dos o tres días es lo que gasta la mayoría. El pequeño súper de la playa las tiene, así que no necesitas el coche para eso.