Tenerife es uno de los mejores destinos del mundo para el ciclismo de carretera, y el motivo es pura geografía: puedes salir del Atlántico y subir sin interrupción hasta más de 2.000 metros sin que la carretera baje nunca de verdad. Los equipos profesionales vienen aquí a hacer bloques de altitud. El apartamento está justo al pie de esa subida.
Qué la hace excepcional
La mayoría de las grandes subidas tienen diez o veinte kilómetros. La ascensión al Teide desde la costa norte es de otra escala: un tirón sostenido desde el nivel del mar hasta la caldera, más de dos mil metros de desnivel en un solo esfuerzo, sobre buen asfalto y con un tiempo que lo permite todo el año.
Esa combinación es casi única, y por eso te cruzas con profesionales con maillot de equipo un martes de febrero.
Siendo honestos con la dificultad
No es una salida para improvisar porque estás de vacaciones y hay una bici a mano. La altitud es real: arriba estás en un aire con bastante menos oxígeno, y afecta a gente que a nivel del mar está en forma.
Planifica bien la comida y el agua —entre el pinar y el parque no hay casi nada— y trata la bajada como una prueba aparte. Es larga, rápida y bastante más fría que la subida.
Alquilar una bici
Nuestros anfitriones recomiendan Rennrad Vermietung, en Puerto de la Cruz, a unos veinticinco minutos hacia el este. Alquilan bicis de carretera en condiciones y, más útil todavía, dan consejos de ruta de gente que rueda por aquí.
Si prefieres no subirla pedaleando
Puedes hacer la misma carretera en coche y ver el mismo paisaje en una hora: mira el Parque Nacional del Teide. La vista desde el fondo de la caldera es idéntica te la hayas ganado o no.