El Amir sirve comida libanesa en Puerto de la Cruz, a unos veinticinco minutos al este del apartamento. La recomendación de nuestros anfitriones es corta y aterriza en algo muy concreto: la baklava es fantástica.
Por qué se gana un sitio aquí
Dos razones más allá de la comida en sí.
La primera es la variedad. Puerto de la Cruz es el único pueblo a mano con una oferta real de cocinas internacionales, y en una estancia larga eso importa más de lo que parece.
La segunda son los vegetarianos. La cocina canaria tira mucho de pescado, conejo y cerdo, y un huésped vegetariano se queda sin opciones enseguida fuera de Silogía, en Garachico. El mezze libanés —hummus, mutabal, falafel, tabulé, hojas de parra rellenas— es de las cocinas más fáciles para comer bien sin carne.
Cómo pedir
Compartiendo. La comida libanesa está pensada para llenar la mesa de platitos en lugar de un plato por cabeza, que además es como se come aquí de todas formas.
Y deja hueco para la baklava. Es el único postre que se destaca en todo el Welcome Book.
Práctico
Veinticinco minutos por costa en cada sentido. Aparca en un parking del pueblo. Mira el horario antes de salir: la regla vale en toda esta costa, sea pueblo turístico o no.
