Puerto de la Cruz está a unos veinticinco minutos al este de San Marcos, y es la respuesta a casi todas las frases que empiezan por “por aquí cerca no hay ningún sitio donde…”. Tiene los restaurantes, el surf, las piscinas y la vida nocturna que nuestro pueblo, muy deliberadamente, no tiene.
El primer destino turístico, y por qué eso importa
Esta fue la primera ciudad turística de Tenerife: recibía visitantes ya en el siglo XIX, cuando los europeos del norte venían por el clima y los jardines botánicos, mucho antes de que Playa de las Américas fuera algo más que un tramo de costa.
Esa historia dejó algo que los complejos del sur no tienen: una ciudad real que además recibe visitantes, en lugar de un complejo levantado de la nada para recibirlos. Hay casco antiguo, un puerto en activo, población española y una comunidad internacional asentada desde hace generaciones.
La consecuencia práctica es la variedad. Una ciudad de este tamaño en esta costa no debería tener tailandés, indio, libanés y un restaurante con estrella Michelin a un paseo unos de otros. Los tiene porque aquí vive gente todo el año desde hace un siglo, y quería comer lo de casa.
Dónde comer
- El Taller Seve Díaz — una estrella Michelin, concedida en la guía de 2026, y el único restaurante con estrella de la ciudad. Reserva con meses de antelación.
- Ristta — tailandés, y la recomendación que más entusiasma a nuestros anfitriones
- Mother India — la mejor de las opciones indias
- El Amir — libanés, y el baklava en particular
Qué más hacer
Arte urbano por el viejo barrio de La Ranilla, gratis y mejor en un día nublado.
Lago Martiánez, el complejo de piscinas de agua de mar diseñado por César Manrique: la opción segura para bañarse cuando la costa abierta no se puede usar.
Surf en la Playa Martiánez, con la escuela que recomiendan nuestros anfitriones, y la Playa del Socorro un poco más al oeste.
Y el Jardín Botánico, plantado en el siglo XVIII como escala para aclimatar las plantas que llegaban de América a Europa.
Cuándo ir
Dos casos claros. Una noche, cuando te apetece una cena en condiciones y algo de ambiente alrededor — y una tarde de lluvia, porque es el sitio más cercano con suficiente interior para llenarla.
Aparca en un aparcamiento de la ciudad en vez de en las calles del casco antiguo, y ve andando.